DURRUTI EN LA REVOLUCION ESPAÑOLA (55′)

El 20 de noviembre de 1936 moría de un fatal disparo «perdido» el singular hijo del pueblo Buenaventura Durruti, recién venido con su columna desde Zaragoza para acudir a la Defensa de Madrid contra la operación que sobre la capital había lanzado el ejército franquista. La defensa de la capital se había convertido en aquellos momentos en la acción decisiva para la defensa misma de la Revolución española, cuyo momento álgido y definitorio se había producido la jornada del 19 de julio en Barcelona con la insurrección del proletariado organizado que consiguió derrotar en pocas horas el «Alzamiento» de los militares conjurados contra ella. Jornada memorable que ahora podemos conmemorar gracias a la Memoria que de ella realizó el genial ilustrador SIM (J. L. Rey Vila) documentando en su cuaderno de acuarelas las dramáticas escenas que tomó a pie de calle y que ahora podemos contemplar en la Exposición «Estampas de la Revolución española».

Revolución en la que el activista, el respetado y admirado compañero Durruti acabó por alcanzar la impronta heroica y mítica que nos ha quedado de su imperecedera figura que el escritor y activista anarquista Abel Paz nos dejó narrada en el libro «Durruti en la Revolución española», tomado como base para la elaboración del film documental que con el mismo título elaboró la FAL y que proyectaremos a las SEIS DELA TARDE este miércoles 20, 83 aniversario de su muerte. Pensamos que el documental era apropiado como acción de clausura de la Exposición, tanto por la fecha como por la coincidencia en el predicado de ambos acontecimientos, aunque la Exposición se prolongará por diez días más de lo previsto -hasta el día 30- por lo que la proyección servirá ahora para ilustrar diversos contenidos de la Revolución.

FURIA LIBERTARIA

Previamente proyectaremos también el breve documental «Furia Libertaria» (17 min.) que nos conecta con el devenir del anarcosindicalismo cenetista -que impulsó la Revolución- tras la derrota militar de esta ahogada en sangre y represión, hasta el resurgir definitivo de la CNT que queda fijado simbólicamente en el mitin que la organización celebró en el coso de San Sebastián de los reyes en mayo de 1977, considerado el primero organizado por la anarcosindical tras la clandestinidad, aunque ya los anarcosindicalistas asturianos se hablan anticipado en ser los primeros en dejar constancia pública y multitudinaria (La Felguera, 26 de agosto de 1976, 7 de la tarde, sala de fiestas Manacor) de una organización, de un movimiento libertario reconstruido sobre la base de unas aspiraciones revolucionarias que la cruel y metódica represión no había logrado cercenar y que a pesar de ello, o mejor, contra ello, grupos de los militantes más decididos y activos habían resistido en la guerrilla rural y urbana y, tras la desarticulación de esta, su constante empeño rebelde llevó a algunos a intentar atentar directamente contra la cabeza visible de aquella criminal Reacción. Tendremos oportunidad de saber de ello en la acción que el día 23 realizaremos en torno a uno de sus más conspicuos activistas, Octavio Alberola.

 “Furia Libertaria – Mitin de San Sebastián de los Reyes, marzo de 1977”

El trabajo supone la recuperación de las imágenes del primer mitin público de un sindicato tras la muerte del dictador y cuando todavía no estaban legalizadas las organizaciones sindicales. Para ello, los compañeros y compañeras del Taller de Imagen y Contrainformación de CNT han trabajado con el material rodado en su día por el equipo del director y compañero, Antonio Artero, elaborando así un documento de relevancia histórica no sólo para la militancia confederal sino también para el conjunto del movimiento obrero.

En palabras del Secretario General de entonces: “A las 12 de la mañana ruedo y graderío ya estaban abarrotados, ofreciendo un espectáculo impresionante que los documentos fotográficos han legado a la posteridad. Se congregaron unas 30.000 personas para oir la voz de la CNT. El espectáculo era indescriptible: cientos de banderas, los himnos de la Organización, un gran clamor, los primeros gritos que luego ya oiríamos en millones de reuniones y manifestaciones…” (Juan Gómez Casas. Relanzamiento de la CNT: 1975-1979).

COMO RETRATO  DE LA PERSONALIDAD REVOLUCIONARIA QUE DURRUTI había forjado y que manifestaba en el periodo de la Revolución española, dejamos dos documentos en que esa personalidad se deja hablar: Uno la famosa entrevista del periodista holandés Van Passen y otro la arenga a los milicianos tras la primera derrota en el valle del Ebro.

Entrevista de Van Passen a Durruti.

 Momentos antes de partir hacia el frente, el periodista canadiense Pierre Van Passen (1895-1968) mantuvo una entrevista con Durruti, que fue publicada en «The Toronto Daily Star» en agosto de 1936 y que por su interés creo oportuno transcribir.
Van Paasen describe al veterano líder revolucionario como un hombre alto, moreno, de rostro despejado y rasgos morunos, hijo de un campesino pobre en el que llamaba la atención su peculiar habla chispeante y gutural. Representa a una organización sindical con dos millones de afiliados sin cuya colaboración nada podría hacer la República. Las declaraciones de Durruti a The Toronto Daily Star son una exacta radiografía de los fines, métodos y ambiciones de la revolución anarquista. “A donde quiera que vayas”, escribe el periodista en su crónica, “es Durruti y otra vez Durruti de quien se oye hablar como de un hombre admirable.

(…) No, aún no los hemos puesto en fuga- dijo enseguida con franqueza, cuando le pregunté por las posibilidades de victoria sobre los rebeldes-. Tienen Zaragoza y Pamplona, donde están los arsenales y las fábricas de munición. Debemos tomar Zaragoza, y luego dirigirnos al sur para enfrentarnos a Franco. Seguramente, dentro de dos o tres semanas, libraremos la batalla decisiva.

– ¿Dos o tres semanas?- pregunté pesaroso.
– Sí, quizá un mes. Esta guerra civil durará todo agosto, por lo menos. Las masas se han alzado en armas. El ejército ya no cuenta. Sólo hay dos bandos: el de los civiles que luchan por la libertad y el de los civiles que son rebeldes y fascistas. Los trabajadores de España saben que si triunfa el fascismo, se verán abocados al hambre y la esclavitud. Pero los fascistas también saben lo que les espera cuando sean vencidos. Por eso la lucha es implacable y constante. Para nosotros, se trata de aplastar el fascismo y barrerlo para que no pueda volver a asomar en España. A pesar del Gobierno.

– ¿Por qué dice que a pesar del Gobierno? ¿Acaso el Gobierno no combate la rebelión fascista?
– Ningún Gobierno del mundo combate el fascismo hasta su muerte. Cuando la burguesía ve que el poder se le escapa entre los dedos, recurre al fascismo para poder mantenerse. Hace mucho tiempo que el Gobierno liberal de España podría haber dejado sin poder a los elementos fascistas. En vez de eso, dio rodeos y llegó a compromisos y perdió el tiempo. En este momento, incluso ahora, en el Gobierno hay gente que quiere tratar a los rebeldes con guante de seda. El actual Gobierno puede llegar a necesitar a las fuerzas rebeldes para aplastar al movimiento obrero.

(…) ¿Así que piensa seguir con la revolución? Largo Caballero e Indalecio Prieto dicen que el Frente Popular sólo es para salvar la República.
– Puede que esa sea la opinión de esos señores. Nosotros, los sindicalistas, luchamos por la revolución. Sabemos lo que queremos. Para nosotros no significa nada que en alguna parte del mundo exista una Unión Soviética que obtuvo la paz y la tranquilidad sacrificando al fascismo bárbaro de Stalin a los trabajadores de Alemania y China. Queremos la revolución en España, y la queremos ahora, no después de la siguiente guerra europea.

DURRUTI: No, todavía no hemos puesto en fuga a los fascistas. Siguen ocupando Zaragoza y Pamplona, donde están los arsenales y las fábricas de municiones. Debemos conquistar Zaragoza a toda costa. Las masas están armadas, el antiguo ejército ya no existe. Los trabajadores saben lo que significaría el triunfo del fascismo: carestía y esclavitud. Pero también los fascistas saben lo que les espera si son vencidos. Por eso ésta es una lucha sin compasión. Para nosotros se trata de aplastar para siempre al fascismo. Y a pesar del gobierno.
Sí, a pesar del gobierno. Lo digo porque ningún gobierno del mundo combatirá a muerte al fascismo. Cuando la burguesía ve huir el poder de sus manos, recurre al fascismo para mantenerse. Hace tiempo que el gobierno liberal español habría podido reducir al fascismo a la impotencia. En cambio ha vacilado, ha maniobrado y tratado de ganar tiempo. Incluso actualmente hay en nuestro gobierno hombres que quisieran tratar a los rebeldes con guante de seda. ¿Quién sabe? (Se ríe.) Tal vez un día este gobierno podría necesitar a los militares rebeldes para destruir al movimiento obrero…

VAN PAASEN: ¿De modo que prevé dificultades incluso después de sofocada la rebelión de los generales?

DURRUTI: Sí, habrá una cierta resistencia.

VAN PAASEN: ¿Resistencia por parte de quién?

DURRUTI: De la burguesía, por supuesto. Aunque la revolución triunfe, la burguesía no se dará por vencida tan fácilmente.
Nosotros somos anarcosindicalistas. Luchamos por la revolución. Sabemos lo que queremos. Poco nos importa que exista en el mundo una Unión Soviética por amor a cuya paz y tranquilidad Stalin ha entregado a los trabajadores alemanes y chinos a la barbarie fascista. Queremos hacer la revolución aquí, en España, ahora mismo, no después de la próxima guerra europea. Nosotros actualmente les damos más preocupaciones a Hitler y a Mussolini que todo el ejército rojo. Con nuestro ejemplo les mostramos a la clase obrera alemana e italiana cómo se debe tratar al fascismo.
Yo no espero la ayuda de ningún gobierno para la revolución del comunismo libertario. Es posible que las contradicciones dentro del campo imperialista influyan en nuestra lucha. Es bastante posible. Franco se esfuerza por arrastrar al conflicto a toda Europa. No vacilará en lanzar a los alemanes contra nosotros. Nosotros, en cambio, no esperamos ayuda de nadie, ni siquiera de nuestro propio gobierno.

VAN PAASEN: Pero si triunfan descansarán sobre un montón de ruinas.

DURRUTI: Siempre hemos vivido en barracas y tugurios. Tendremos que adaptarnos a ellos por algún tiempo todavía. Pero no olviden que también sabemos construir. Somos nosotros los que hemos construido los palacios y las ciudades en España, América y en todo el mundo. Nosotros, los obreros, podemos construir nuevos palacios y ciudades para reemplazar a los destruidos. Nuevos y mejores. No tememos a las ruinas. Estamos destinados a heredar la tierra, de ello no cabe la más mínima duda. La burguesía podrá hacer saltar en pedazos su mundo antes de abandonar el escenario de la historia. Pero nosotros llevamos un mundo nuevo dentro de nosotros, y ese mundo crece a cada instante. Está creciendo mientras yo hablo con usted.

 

“PERDIDA DEL VALLE DEL EBRO”.

“Amigos, nadie ha venido a esta Columna forzado. Es cada uno de vosotros que habéis elegido libremente vuestra suerte, y la suerte de la primera columna de la CNT y de la FAI es muy ingrata. García Oliver lo anunció por radio en Barcelona: salíamos para Aragón a conquistar Zaragoza o dejar la vida en el intento. Yo repito la misma cosa: antes que retroceder, hay que morir. Zaragoza está en manos de los fascistas, y allí se encuentran centenares, miles de obreros bajo la amenaza de los fusiles, que pueden dispararse a cada instante ocasionando la muerte de nuestros hermanos. ¡¿ Para qué hemos salido de Barcelona, sino es para liberarles?! Ellos nos esperan y nosotros, ante el primer ataque enemigo, echamos a correr. ¡Hermosa manera de mostrar al mundo y a nuestros compañeros el coraje de los anarquistas que se llenan de miedo ante tres aviones!

La burguesía no nos permitirá implantar el comunismo libertario simplemente porque ése es nuestro deseo. La burguesía resistirá porque ella defiende sus intereses y sus privilegios. El único medio que tenemos nosotros para implantar el comunismo libertario es destruyendo la burguesía. El camino de nuestro ideal es seguro, pero hay que seguirlo con coraje. Esos campesinos que hemos dejado tras nosotros, y que han comenzado a poner en práctica nuestras teorías, lo han hecho tomando nuestros fusiles como garantía de su cosecha. Si dejamos el camino libre al enemigo, eso quiere decir que esas iniciativas tomadas por los campesinos son inútiles, y lo que es peor aún, los vencedores les harán pagar su audacia asesinándoles. Es éste y no otro el sentido de nuestro combate. Lucha ingrata que no se parece a ninguna de las que hemos librado hasta ahora. Lo que ha pasado hoy no es nada más que una simple advertencia. Ahora la lucha va a empezar de verdad. Nos enviarán toneladas de metralla y tendremos que defendemos con bombas de mano y hasta con cuchillos. A medida que el enemigo se sienta cercado nos morderá como una bestia acorralada. y morderá duramente. Pero aún no ha llegado a ese punto, y ahora se bate para no caer bajo el peso de nuestras armas. y es más, él cuenta con el apoyo de Alemania y de Italia, y nosotros contamos nada más que con la fe en nuestro ideal, pero contra esa fe se han quebrado los dientes todas las represiones. y hoy se los tiene que quebrar también el fascismo.

Nosotros contamos a nuestro favor la victoria que hemos conseguido en Barcelona, y debemos aprovechar con rapidez esa ventaja, porque si no la aprovechamos, el enemigo, abastecido por los alemanes e italianos, será más fuerte que nosotros y nos impondrá la dura ley del vencido.

Nuestra victoria depende de la rapidez de nuestra acción. Cuanto más pronto ataquemos, más posibilidades tenemos de triunfo. Hasta este momento, la victoria está de nuestro lado, pero no será consolidada si no tomamos inmediatamente Zaragoza… Mañana no puede repetirse lo de hoy. En las filas de la CNT y de la FAI no hay cobardes. No queremos entre nosotros gente que se asusta ante los primeros disparos…

A los que han corrido hoy, impidiendo a la Columna avanzar, yo les                pido que tengan el coraje de dejar caer el fusil para que sea empuñado por otra mano más firme… Los que quedemos proseguiremos nuestra marcha. Conquistaremos Zaragoza, libertaremos a los trabajadores de Pamplona, y nos daremos la mano con nuestros compañeros mineros de Asturias y venceremos, dando a nuestro país un nuevo mundo. Y a los que vuelvan, después de estos combates, yo les pido que no digan a nadie lo que ha ocurrido hoy… porque nos llena de vergüenza.”